Una de las formas en que se generan los pensamientos se encuentra determinada por la fluidez y el empleo de nuestros canales de comunicación, éstos pueden condicionar la regulación de la química cerebral desde la dieta diaria. Los polifenoles son los antioxidantes con más presencia en la mencionada dieta y el consumo regular de té, aporta a través de los polifenoles una gran cantidad de antioxidantes, brindando al organismo efectos positivos directos en la salud física, emocional y comunicacional.

«El té calma el espíritu y armoniza la mente, disipa el cansancio y alivia la fatiga, despierta el pensamiento y evita la somnolencia, aligera y refresca el cuerpo, aclara las facultades perceptivas».  Lu Yu (Sabio del Té) – Clásico del Té


ComunicaTé

Camellia sinensis es el nombre científico de la planta de cuyos brotes y hojas se elabora el té, su origen procede del Sur de China, cuando hace más de 5.000 años fue descubierta por el Emperador Sheng Nong, quien por razones de higiene solo bebía agua hervida, y a quien también se le atribuye la autoría del Compendio de materia médica, obra clásica de la Medicina Tradicional China.

El té es la bebida más consumida en el mundo luego del agua, y según su manufactura da lugar a 6 variedades: Blanco, Amarillo, Verde, Oolong, Negro y Pu-erh, todos provenientes de la misma planta y que se diferencian de acuerdo a su grado de oxidación. El resto de bebidas elaboradas con base a mezclas herbales, flores, frutas deshidratadas o especias se llaman infusiones, herbales o tisanas.

Entre los componentes de la Camellia sinensis se encuentran la cafeína (alcaloide), los polifenoles (antioxidantes) y los aminoácidos (base de las proteínas). El más resaltante de estos últimos es la L-teanina, el cual se absorbe a través del sistema digestivo por el torrente sanguíneo, advirtiendo al cerebro la producción de Ácido Gamma Aminobutírico (GABA), neurotransmisor que mejora la actividad de las ondas cerebrales incidiendo en las propiedades benéficas sobre la salud física, psíquica y emocional, incluyendo nuestros esquemas para comunicarnos.

Mente DivaganTé

Buda describió la mente humana como una mente divagante que debe retar continuamente sus creencias limitantes. La configuración predeterminada de distraernos se encuentra profundamente condicionada para ejecutar el “software” de mente de mono (monkey mind) y por esta razón nos cuesta mucho apagar con consciencia dicho programa, lo que trae como consecuencia que nuestra atención plena se desconecta del entorno presente.

Divagar es un recurso que utiliza nuestra mente para mostrarnos algo que por lo general no está frente a nosotros, solo es producto de los pensamientos incesantes entre recuerdos, imaginaciones, planes y objetivos no asociados a ningún tipo de tarea o actividad que estemos desarrollando en el presente, y esto puede en algunos casos condicionar nuestra forma de comunicación con las personas que nos rodean.

Por lo general, con la mente de mono nuestros pensamientos van al pasado o al futuro nutriendo los miedos e inseguridades, impidiendo la comunicación con nuestros procesos de crecimiento personal; es decir, nos hace consumir “chatarra mental” generando cansancio, ansiedad y estrés, haciéndonos vivir angustiados, alejados de la realidad y con frecuencia insatisfechos con la plenitud del momento presente.

Comunícate con mente ConscienTé

La consciencia plena como herramienta, se enfoca en abrir el camino de regreso a nuestra esencia a través de la atención a nuestra comunicación interna desde el corazón, traduciendo sus efectos en el cerebro, y su impacto en el estado mental, físico y psico-emocional. Implica reconocer el presente, sus sensaciones y el transitar de sus emociones desde la empatía, compasión y aceptación de los pensamientos sin juzgar desde el poder.

El concepto del “aquí y ahora” busca potenciar la capacidad de apreciar nuestra cotidianidad en perfecta armonía con nuestra interioridad; se estima que con la práctica constante de la atención plena se cultiva un mayor acercamiento a la experiencia presente sin resistencia ni prejuicios. Contrarrestar la distracción nos permite identificar nuestro estado emocional para gestionarlo y esto incluye los estados corporales y comunicacionales.

Cualquier actividad puede volverse consciente al enfocarte, esto lo podemos observar en las enseñanzas que nos brinda el mundo del té al relatarnos como los guerreros samurái hacían una pausa entre las batallas para disfrutar plenamente del té; ya que no podían garantizar si retornaban con vida, y por lo tanto necesitaban deleitarse desde la consciencia plena con el momento.

Si te gusto el artículo y te gustaría ahondar más en el tema, te dejamos el podcast “Té y Comunicación desde el Corazón”, con la finalidad de seguir generando espacios de reflexión para continuar transformando nuestras limitaciones en oportunidades, acompañados de momentos de bienestar a través de una taza de té.

Un abrazo Neptuniano

Emperatriz Nieves

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